Hace unos meses, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) hacía un llamamiento claro a las mujeres de entre 25 y 64 años: someterse de forma periódica a cribados para la detección del VPH, el Virus del Papiloma Humano (VPH). 

La intención no es otra que prevenir entre otras cosas el cáncer de cuello de útero. Este tumor es uno de los más frecuentes entre las mujeres en todo el mundo. Se detectan más de 500.000 nuevos casos al año. En cuanto a las pruebas para la detección del VPH, la citología arroja muchos falsos negativos. Por eso queda como prueba secundaria en caso de que una paciente dé positivo en el VPH. De hecho, en muchas CCAA se ha empezado a eliminar la citología como prueba primaria. Se trata de adaptarse a la última actualización de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

La población diana incluye a mujeres de 25 a 64 años que tienen o hayan tenido relaciones sexuales. La SEGO recomienda además la realización de la determinación del virus del papiloma humano como prueba primaria en el grupo de edad entre 35 y 64 años. Se eliminaría así la realización de la citología actual.

Una prueba secundaria de detección del VPH

¿A qué se deben estos cambios? Todo responde a una serie de evidencias científicas que indican que la prueba del VPH (mediante técnica de PCR con una sensibilidad superior al 98%) permite discriminar con más precisión aquellas mujeres con una infección por el virus del papiloma humano sin realizar una citología.

En la mayoría de los casos, el sistema inmune elimina el VPH sin provocar problemas de salud. De aparecer infecciones, pueden ser las siguientes:  

  • Verrugas genitales:  en hombres y en mujeres. 
  • Cáncer de cérvix: la SEGO reconoce que la infección persistente por VPH está siempre en los casos en los que se desarrolla esta enfermedad.
  • Cáncer vulvar de tipo basal/verrugoso: en mujeres jóvenes, implica factores de riesgo similares al cáncer de cérvix e infección de cérvix por VPH.
  • Cáncer anal: el VPH motiva muchos casos de cáncer anal, sobre todo el VPH 16.
  • Cáncer de cuello y cabeza-orofaríngeo: este virus causa el 70% de los casos de este tipo de cáncer.

A la luz de estas recomendaciones de la SEGO, si una mujer tiene entre 25 a 34 años se le realizará una citología en una consulta de ginecología. En cambio, si tiene entre 35 y 64 se le realizará la determinación del VPH y, si el resultado es positivo, se procederá con la citología. La SEGO insiste en la necesidad de realizar nuevas pruebas de cribado pasados 3 años si se tienen entre 25 y 34 años y pasados 5 a partir de los 35.